
Ya se acerca el fin de semana y qué mejor forma de pasarlo que con un maratón de series de amor.
Y es que aunque sabemos que los amores perfectos no existen, también es bueno saber que hay romances bonitos ahí afuera.
Desde pasiones que superan las barreras del tiempo hasta historias profundas, en esta lista seguro encontrarás algo que te encante a ti y a tu corazoncito.

Esta serie está basada en las novelas de Robyn Carr. En ella Alexandra Breckendridge da vida a Mel, una mujer que deja todo para ir a trabajar como comadrona en un pueblo de California.

Claire es una antigua enfermera que al final de la Segunda GUerra mundial realiza un viaje a Escocia con su esposo.
Sin embargo, de formas completamente misteriosas Claire termina siendo transportada a la Escocia del siglo XVIII, donde conocerá a Jaime, un guerrero que se convierte en el amor de su vida.

El amor también es tener confianza de probar cosas nuevas juntos y Wanderlus va precisamente de eso: un matrimonio que decide salir con otras personas para avivar la llama del amor y el sexo.
Esta comedia romántica sigue a Ryan un joven gay con parálisis cerebral que decide empezar a vivir la vida tal y como siempre ha querido... y eso incluye buscar el amor.
Lo mejor: está inspirada en una historia real.

Basada en una serie de ensayos del New York Times esta serie se construye a partir de historias independientes que muestran distintas caras del amor.
Además tiene un elencazo que incluye a Anne Hathaway, Tina Fey, Andrew Scott, John Slattery y muchos más.

La mejro serie de comedia de 2019 es esta montaña rusa de drama, sexo, conflictos familiares y crisis exitenciales escrita y protagonizada por la talentosa y bellísimma Phoebe Waller-Bridge.
Te retamos a no llorar con esta historia sobre un matrimonio y sus tres hijos a través de diferentes épocas y momentos difíciles de su vida.
También está disponible en FOX y Fox Play.

Carrie, Miranda, Samantha y Charlotte son cuatro amigas que se enfrentan a la salvaje ciudad de Nueva York y a la búsqueda del amor y el buen sexo.

Una de las series más recientes de HBO es este thriller cómico y romántico sobre dos exnovios de la universidad que un día dejan todo en sus vidas y huyen juntos para cumplir un viejo pacto.
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Casi todas las personas que conozco que han probado con yoga terminan clavándose aunque sea poquito.
Es de esas disciplinas que en muy poco tiempo el cuerpo y la mente agradecen.
Y si no te vuelves fan, al menos encuentras la manera de incorporarla a tus entrenamientos o hacerle un huequito en el día para practicar posturas simples y ejercicios de respiración.
Pero por alguna razón pareciera que hay dos tipos de personas en el mundo: las que le entendimos al yoga y las que juran que nomás no es para ellas.
Preguntamos a detractores, enlistamos algunos de sus argumentos "anti-yoga", y le preguntamos a Diana Techachal, expertaza, para derrivar esos prejuicios.

Diana es instructora de yoga con poquito más de una década de experiencia y, a partir de la cuarentena y del reto de Nada nos detiene de Nike, está compartiendo sesiones gratuitas de yoga en línea.
Respecto a la falta de flexibilidad, que para algunos es un impedimento para probar con yoga, explicó:
"Para eso vamos a hacer yoga; nadie nace sabiendo hacer posturas perfectas, poco a poco se va a ir generando. El yoga nos va ayudar a ir generando esa flexibilidad y fuerza".
Al menos durante el confinamiento, la falta de un mat de yoga está frenando a algunas a practicarlo.
¿Qué tan necesario es un tapete o mat para yoga?
"¡Yo misma no tengo un tapete! Se puede usar cualquier cosa como mat: una toalla, el piso, la suela laminada funciona bien.
El tapete no es súper indispensable", dijo.

Por principio de cuentas, yo sugeriría que le quites esa carga a cualquier ejercicio.
Moverte debería de responder a otras motivaciones (aunque ése ya será tema para otro artículo).
Eso opino yo, pero Diana, que sí es experta, tiene una explicación más adecuada:
"Aquí entra mucho la paciencia. El yoga es un proceso que empieza dentro, más de consciencia de por qué pasa lo que pasa en tu cuerpo, y en todo caso, por qué estás subiendo de peso.
Es cierto que el yoga no tiene un desgaste calórico tan rápido como otras actividades físicas, pero te da otras herramientas: de consciencia, de decisiones, de proceso.
Quizá el yoga es más lento, pero va perdurar más".

Tampoco es a fuerza. Si no te gustó, pues no te gustó y ya. No pasa nada.
Peeeeeeero muchas veces esa incomodidad o esa mala experiencia radica en otros factores como el lugar donde lo practicaste, el instructor, el tipo de yoga, tu estado de ánimo y hasta la ropa.
"Ayuda mucho usar ropa más pensada para esto: te sientes más cómoda, te genera ese rango de movimiento, puedes hacer doblamientos sin preocuparte porque la ropa se va a mover y vas a enseñar de más. Además, la tela es más suavecita", dijo Diana.
En este otro artículo te contamos más de la colección de Nike para yoga, Nike Yoga Infinalon.

Y dale con eso...
El propio camino de Diana en el yoga fue desafiado por los estereotipos de cuerpo y superarlos la hicieron más fuerte.
"Creo que parte tiene que ver la mercadotecnia. Cuando yo empecé a practicarlo, en todos lados había chavitas super flaquitas y flexibles y yo pensaba: 'no sé si yo pueda hacer eso'.
Yo creo que todos los cuerpos pueden hacer yoga: un 'cuerpo estético' no siempre puede hacerlo todo, así como uno con sobrepeso muchas veces sí puede hacer más".
Diana ha trabajado muy duro, durante mas de 10 años, para enfocarse y conseguir su meta: compartir el poder de yoga para mejorar internamente y generar un impacto más positivo en la comunidad.
"El yoga no es fácil pero es como la vida: vas aprendiendo poco a poco, con cada clase que te haces conscinete de cómo tu cuerpo se va moviendo, avanzas.
En esa intención de hacerlo y hacerlo bien hay un beneficio. El yoga (y la vida) no es de cuerpos, es de mentalidades".
¡Bravo, Diana! Ya soy tu fan.
Si quieres saber más sobre yoga, Diana, el hot yoga (que es lo que principalmente practica e imparte), deberías seguirla en redes y seguir sus sesiones en colaboración con Nike:
Una publicación compartida de Diana Techachal Sanchez (@dianatechachal) el 10 Mar, 2020 a las 5:35 PDT
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Ya se estrenó la tercera temporada de La Casa de las Flores y si ya la empezaste a ver seguro te estás preguntando ¿quién es Pato?
Y es que esta entrega final nos trajo muchos nuevos personajes que pertenecen al oscuro pasado de Virginia de la Mora y sus hijos.
Por eso en este texto te contaremos todo acerca de Patricio y su relación con Virginia y Paulina de la Mora.

Aguas, que hay spoilers.
Pato es el apodo del personaje de Patricio Lascuárin, el mejor amigo gay de Virginia de la Mora.
De hecho él es uno de los que la acompaña en su escapada a Acapulco por su cumpleaños en 1979.
En este viaje Virginia pierde la virginidad con Pato y él con ella, pues nunca había estado con una mujer. Pero todo queda en una cogida entre amigos.
Porque la verdad es que Pato tiene una relación nada menos que con Agustín Corcuera (el papá de la Chiquis).

Durante las primeras dos temporadas de la serie estábamos seguros de que el padre de Paulina de la Mora era Salomón, el psicólogo y amor de juventud de Virginia.
Pero pronto nos enteramos de que no es así, que lo que pasó en Acapulco tuvo consecuencias y Pato es el verdadero padre de Virginia.
Pero además de ser su padre biológico, Pato tiene mucho que ver con el nombre de nuestra querida Paulina.
Y es que había ocasiones en que Pato se vestía de mujer y creaba un alter ego llamado nada menos que Pauline.

Al enterarse del embarazo de Virginia, Victoria (su madre) la compromete con Agustín Corcuera, quien nunca tuvo el valor de revelar sus verdadera orientación sexual.
Pero ella rompe el compromiso apenas se entera que Agustín es gay y que tiene una relación con Pato.
Lamentablemente Patricio muere a causa de la homofobia, y es precisamente Agustín, el hombre al que amaba, quien le quita la vida en una golpiza.

Pato/Patricio/Pauline es interpretado por Christian Chávez, quien debutó en la telenovela "El juego de la vida" y es recordado por formar parte del grupo RBD.
Ya puedes ver la historia de Pato y de otros muchísimos personajes en la tercera temporada de La casa de las flores.
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Tenemos luna nueva entre el signo de Tauro y Géminis, así que será un fin de semana lleno de amor.
Para los Aries vienen momentos buenos para el amor, no te rindas, el domingo pasará algo importante.
Después de las decepciones, vienen buenos momentos para Cáncer en los próximos tres días.
Leo ponle atención a tu pareja y valórala, lo mismo para virgo; aquí puedes consultar la lectura completa de los astros a cargo de Mario Vannucci.
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¡El día llegó! Hoy se estrenó la tercera (y última) temproada de La casa de las flores.
Después de una segunda parte que dejó bastante descontentos a los fans, Manolo Caro intentó redimirse y cerrar con broche de oro la trama de los De la Mora.
Y qué mejor forma de hacerlo que contando la histoira del personaje más entrañable y genial de toda la serie: Virginia de la Mora.

En esta úlitma entrega, Caro nos lleva a la década de los 70 para conocer la intensa juventud de Virginia, ahora interpretada por la bella y talentosa Isabel Burr.
Tuvimos la oportunidad de charlar con ella sobre este icónico personaje y todo lo que implicó tratar de llenar los zapatos de Verónica Castro.

¿Cómo llegaste al proyecto?
Yo tuve que hacer un casting con Manolo, fue una improvisación sin texto ni nada, todo ubicado en 1970 y tuve la fortuna de hacerlo junto con Javier Jattin (Salomón) y Tiago Correa (Ernesto).
Entonces desde el casting tuvimos muy buena química y una semana después nos hablaron para decirnos que los tres nos habíamos quedado.

La gente tiene la imagen de Verónica Castro como Virginia de la Mora, ¿cómo fue el enfrentarte a esa actuación tan memorable?
Pues la verdad llegar a interpretarla fue un reto para cumplir las expectativas; sin embargo estuve muy bien dirigida guiada y cobijada por Manolo y por el resto de la producción.
Para construir a Virginia tuve que ver muchas veces la primera temporada, tenía que ponerle pausa a muchas escenas para aprenderme sus gestos, la mirada, la manera de hablar, la sonrisa.
Ciertas cosas de Verónica las metí a este personaje, a una Virginia más joven, para que sea creíble sin limitar al personaje. Porque no es Verónica, es Virginia de la Mora.

Si Salomón parece ser el amor de la vida de Virginia, ¿cómo es que ella acaba con Ernesto?
Ay, la maldita sociedad y la doble moral. En esta temporada tocamos temas muy controversiales, incluida la religión.
Salo y Virginia no pueden estar juntos porque Salo es judío y es un amor muy juvenil.
Yes triste porque ellos no pueden estar juntos por culpa de las familias y de la religión, porque las familias los destierran, los desheredan.

En la serie hay mucho choque entre Virginia y su mamá, pero en la T1 acaba siendo parecida a ella, ¿por qué?
Claro, de hecho era el peor miedo de Virginia: ser una señora de las Lomas con miedo al qué dirán, porque ella sabe los secretos de su mamá y los pasa por alto.
Pero algunas decisiones ue toma Virginia sobre su vida sexual hace que tenga que tomar decisiones drásticas con su futuro, con qué va a hacer con una hija.
Y así aunque al principio es mucho más rebelde y libre, al final Virginia acaba entendiendo a su mamá.

¿Crees que todos tarde o temprano nos convertimos en nuestros padres como Virginia?
Definitivamente creo que sí, que la sangre es innegable y que hay muchas cosas que adaptamos y que son cosas que no nos gustan tanto.
Yo me doy cuenta que muchas cosas que me chocaban de mi mamá de repente yo también los hago.
¿Cómo fue trabajar tan de cerca con Ximena Sariñana?
Me fascina el personaje que hace Ximena Sariñana de Carlmelita era increíble grabar con ella porque transmite una ingenuidad y un amor.
Y pues sí, Victoria las presenta y les dice que es la amiga que le conviene, que es una niña bien, una niña de sociedad, de buena familia.
Son agua y aceite, y aunque no sean las mejores amigas, porque no lo son, se quieren mucho aunque no sean iguales.

¿Que parte te gustó más de la serie?
La parte de 1979, desde la caracterización, el maquillaje, la fotografía, fue padrísimo poder viajar en el tiempo y ver como creció este personaje.
Y desde luego formar parte de una historia tan exitosa, en una plataforma como Netflix.
Cuéntanos un poco del especial de hoy: La fiesta de las flores
Estoy emocionadísima, vamos a sacar las mejores galas, nos vamos a maquillar.
Va a ser un contacto con toda la gente que está viendo la serie, tenemos mucho baile, mucha música, creo que la gente estará muy emocionada.
La casa de las flores temporada 3 ya está disponible en Netflix.
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Todos tenemos una historia de amor fallida, yo por ejemplo, tengo varias, pero siempre se aprende más de unas que de otras.
Y si algo he aprendido es: nadie debería aferrarse a alguien que no te quiere, por supuesto que es cierto ese dicho de 'amiga, a él no le gustan tanto'; algo que entendí a la mala, pero lo entendí.
Hace unos años se me hizo un ligué con un vato que me gustó durante años, durante eso años que fue mi crush nunca le hablé porque tenía pésima fama (y porque tenía novio, jeje), su nombre relucía como adjetivo de patán y las malas lenguas decían que le encantaba enamorar incautas.

IMAGEN: StockSnap en Pixabay
Como en ese momento yo había salido de una relación de 8 años, me sentía protagonista de Sex and the City; evidentemente disfrutaba y explotaba mi sexualidad al máximo y sin tapujos.
Nuestros coqueteos comenzaron por Facebook y después de platicar de nuestro refinado gusto en común por el punk, me invitó a salir.
Aquella noche fuimos a un bar, me tomé unos mezcales con él y pues obvio amanecí en su casa, cruda y desnuda.
Hasta el momento no sé que era lo que Carlitos tenía de especial, lo que sí sé es que me aferré a él como sanguijuela.

IMAGEN: Sydney Sims on Unsplash
Como trabajábamos en la misma oficina acordamos no hablarnos ni saludarnos en el trabajo y así fue, pero claro que nos paseábamos uno en frente del otro cada de podíamos.
Nos encontramos otras veces en su casa, no tan frecuente, como a la tercera vez bajo sus sábanas y con unos traguitos encima, se me ocurrió decirle que saliéramos formalmente. Error.
En ese momento le cambió la cara, me contó la fatídica historia de su matrimonio y un choro interminable del por qué no se podía enamorar de nuevo. Me dejó de ver y me empezó a gustar cada vez más.
Lo invité a mi fiesta de cumpleaños con la certeza de que ni se iba a aparecer, pero bueno, se hizo el intento.
El día de la fiesta, alguien me habló por teléfono, el número no estaba registrado, pero del otro lado me hablaba la voz de Carlitos, estaba en la puerta de mi casa con una botella de nuestro tequila favorito.
No bailamos, hablamos, le presenté a mi hermano, mi mejor amigo lo saludó, y él se veía nervioso, ansioso, yo me sentía bien pinche feliz, asocie su presencia con una relación que obvio ni existía ni teníamos.
A las pocas horas se acercó a mi, al oído me dijo que se tenía que ir, le rogué que se quedara otro rato, pero se fue.

IMAGEN: Unsplash
La escena fue terrible, un Uber lo esperaba, yo le pedía que se quedará, el me miró como nunca, me abrazó, me tocó con las yemas de los dedos el pocito que tengo en el labio, me dijo: no puedo, se dio la media vuelta y se fue. Algo se rompió ese día.
Pasó el tiempo, dejamos de hablarnos un rato y un día mientras estaba en casa de un señor de la edad de mi papá y a punto de cometer una tontería, un mensaje de Carlitos se coló en mi buzón.
Dejé al señor y me largué a la primera llamada en medio de la lluvia, porque él me habló otra vez.
Por su puesto que al otro día a primera hora me regresé a mi casa, sin el señor y sin Carlitos en el corazón.
Pasaron varios meses y me topé a Carlitos en la fiesta de fin de año, nada acabó bien ese día ni los siguientes meses, no hubo mensajes, nada, solo recibí desdenes de su parte.
Paso bastante tiempo, volví a salir con otras personas, conocí a otro vato y llevábamos como unos 4 meses saliendo.

En ese entonces me sentía bastante confundida, había una parte de mi que no sabía que estaba pasando o si estaba lista para una nueva relación o si aquel que había pasado los últimos meses junto a mí en verdad me quería o era otra versión de Carlitos.
Como era mi costumbre cagarla y crearme historias en mi cabeza, se me ocurrió invitar al vato con el que salía a una fiesta con mis amigos y me bateó.
En medio de mi ira y como si Carlitos oliera mis desgracias, una vez más me llegó uno de sus mensajes y en menos de 20 minutos ya estaba sentada en las periqueras de su cocina.
Esa noche cogimos como locos, en la mañana no encontraba mi ropa, estaba tirada por el sótano y en las escaleras, el se veía feliz, yo también.

Pero cuando me ponía mis botas, recordé que los últimos 4 meses la había pasado mucho mejor, aún sin la certeza de que el vato con quien salía quisiera una relación conmigo.
Me detuve a pensar un momento y en ese momento también pensé que pasé años luchando y aferrándome a alguien que no me quería.
Carlitos no era menos que un fuckboy; todavía recuerdo que vagamente escuché que me decía ‘la próxima vez que vengas lo hacemos en la mesa del futbolito’.
Y entonces me paré frente a él, lo miré y le dije: no habrá próxima vez Carlos, no vendré más, tú no puedes darme lo que quiero y yo tampoco a ti, estoy saliendo con alguien y tampoco sé si me quiera, pero quiero algo más que esto y tú deberías hacer lo mismo.
Carlos se quedó atónito, callado y me dijo: ‘yo no puedo estar con alguien’. Yo sonreí, pedí mi Uber, lo abracé y le agradecí por todo.
Ese día dejé de luchar por él para empezar a luchar por mi, porque siempre habrá alguien mejor. Siempre.
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